Cuestión de grado

Hablar de lo femenino y lo masculino no es hablar de feminismo y de machismo ni hace referencia a su significado meramente sexual. Es referirse a cualidades obvias de lo existente, cualidades que son antagónicas pero no contrarias sino complementarias, que dependen radicalmente la una de la otra, que sólo pueden definirse en su referencia mutua se co-implican y no cabe establecer jerarquías de valor entre ellas, son necesarios por igual ¿es mejor la luz que la sombra, la noche que el día?
El principio de no-contradicción aristotélico implantado en Occidente nos hace ver la realidad como si obedeciera a una ley del pensamiento lógico: nuestra mente conceptual no puede pensar que algo es (A) y no-es (no-A) a la vez. Sin embargo, para las tradiciones sapienciales la realidad es dual y obedece a un juego de opuestos interdependientes, donde nada es absolutamente ninguno de los extremos, todo está compuesto de ambos en distinto grado.

Estas cualidades femeninas y masculinas están presentes tanto en el hombre como en la mujer. Cuanto más madura sea la personalidad del hombre tanto más integradas tendrá sus íntimas cualidades femeninas. Cuanto más madura sea la personalidad de una mujer, tanto más consciente será de su interioridad masculina. Y en general, cuando estas cualidades no están compensadas y equilibradas entre si, se tornan dañinas para la persona. Lo que empobrece al hombre empobrece a la mujer y viceversa y, la realización de ambos como seres humanos integrados pasa por la integración de sus cualidades femeninas y masculinas más ocultas.

“Una mujer muy femenina tiene un alma masculina, un varón muy masculino tiene un alma femenina. Esta oposición se debe a que, por ejemplo, el varón no es masculino del todo ni en todas las cosas, sino que normalmente tiene rasgos femeninos (…). A la inversa, son justo las mujeres más femeninas las que, frente a ciertos asuntos internos, son con frecuencia de un fanatismo, obstinación y testarudez que, con tal intensidad, sólo cabe encontrar en varón como actitud interna”
C.G.Jung