La vida va de ser buena gente

Los seres humanos tenemos la capacidad de poder elegir nuestra actitud (nuestra manera de ser) ante cualquier situación que se nos presenta. Las circunstancias, lo que nos ocurre en nuestra vida, no las podemos cambiar y, por tanto, lo importante está en cómo afrontamos eso que nos ocurre con nuestra familia, con nuestros amigos, en el trabajo, al ir a hacer la compra,...


Es verdad que no siempre podemos estar contentos: algunas veces la vida es muy divertida y otras nos resulta insoportable y nos tenemos que permitir estar enfadados, estar tristes,... la cuestión es cuál de estos estados emocionales predomina en nuestra vida, cuál de estos estados emocionales cultivamos y fomentamos.


Y, por supuesto, que estos estados emocionales los podemos trabajar, es un hábito que podemos aprender e integrar.


Sí, la actitud que tú tienes es la que tú quieres.
Es tu responsabilidad.

Si estás esperando a que todo te vaya bien para tener una actitud positiva que sepas que esto no va a suceder. La vida funciona al revés. Tienes que elegir, en cada momento, la mejor actitud con la que afrontar cada situación para provocar que las cosas te vayan lo mejor posible.


Una forma de comenzar a mejorar tu manera de ser ante la vida es que fomentes el hábito de preguntarte ¿cuál es la mejor actitud que puedo tener en este momento? identificarla y ponerla en práctica, aunque al principio te resulte artificial. Puedes empezar con pequeñas cosas (que son las que realmente constituyen nuestra vida).


La buena vida consiste en hacer las pequeñas cosas ordinarias de manera absolutamente extraordinaria, dándoles toda nuestra atención y cariño (actitud consciente).


También, podemos preguntarnos cada noche antes de ir a dormir: ¿qué he hecho hoy para hacer la vida de los demás y la mía más agradable? ¿he practicado hoy ser la mejor persona que puedo ser?


Espero que esta reflexión te motive a ver todas esas cosas estupendas que hay en tu vida y te permita afrontar mejor los retos que la vida te plantea.