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Sigue la dirección de lo que te da alegría

El arte de ser se basa en tener la seguridad de que no hay tarea más importante en nuestra vida que la de ser nosotras mismas, que la de seguir el impulso de nuestro corazón (esa dirección singular y única que está oculta dentro de nosotras).

Cuando sabemos que eso que realmente somos (plenitud, identidad, valía) no es algo que tenemos que conquistar en el tiempo, sino que está dentro de nosotras, nuestra vida se convierte en un desarrollo, en un despliegue de nuestra plenitud latente (de la misma manera que una semilla de encina tiene en potencia el árbol que es).


Entonces, se nos plantean otras preguntas: ¿Cómo sé si estoy siguiendo el impulso adecuado? ¿Por dónde he de avanzar? ¿Qué he de hacer? ¿Qué voces interiores he de atender, y cuáles no?...


La respuesta sería: sigue la dirección de lo que te proporciona alegría en lo más íntimo de ti. Alegría como serenidad, como ausencia de división interna, como energía creadora, …


Esta alegría se expresa y se siente en nosotras como un “quiero”. No como un “tengo que”, ni como un “debo” (obligación que nos divide: una parte de nosotras impone algo a otra), sino como algo que fluye desde nuestro mismo centro y nos unifica.


Cuando tratamos de ser lo que no somos (ese yo-ideal que nos hemos construido) o lo que los demás esperan de nosotros, nos desconectamos de nuestra propia voz y llegamos a no saber quiénes somos ni qué queremos. Nos toca ser ¿egoístas? Sí, “egoístas nobles”, como diría Aristóteles.


Sufrimos cuando nos empeñamos en ser felices en formas que no escuchan nuestra voz interna.


Nos sentimos alegres cuando estamos en sintonía con lo que somos, cuando estamos andando nuestro propio y genuino camino.


La alegría es un baremo en tiempo presente no una felicidad a buscar como objeto futuro.

¿Te sientes alegre?


Espero que esta mini reflexión, te resulte inspiradora.


Un beso


¡Todo empieza hoy, todo empieza en ti!



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